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| Generalmente, el paciente esconde y niega su condición. |
Las mujeres son las más afectadas por cuestiones estéticas
Dos enfermedades
parecidas que afectan a numerosos adolescentes hoy en día. Trastornos
alimenticios que les llevan a distorsionar la visión de su propio cuerpo hasta
verse con sobrepeso aunque estén en los límites de la delgadez: anorexia y bulimia, o la coexistencia de ambas. La primera es la restricción de alimentos y la segunda es la ingesta
incontrolada del mismo seguida de vómitos. Cuando se habla de trastornos de alimentación,
básicamente se refiere a la adicción de comer o no hacerlo.
Las féminas se ven
más afectadas por estos padecimientos
que los varones, debido en gran medida,
a razones sociales y estéticas. Ellas, habitualmente, se ven a sí mismas
más gordas y menos atractivas de como la perciben los demás. Las quejas son más
frecuentes, una adicción, una restricción de la comida, vomitar, hacer purgas,
estar obsesionadas con las calorías, el espejo y la imagen corporal. Ahí empieza
la canción que reza ¡Qué gorda estoy! ¡No puedo comer tanto! ¡Debo ponerme a
dieta! ¡Mis amigas están súper delgadas y yo no!
Según los expertos,
la prevención se puede realizar en diferentes ámbitos: la familia o en el
colegio. Es importante detectarlas en fases tempranas, ya que si no se trata a tiempo, un trastorno
de comportamiento alimenticio puede tener consecuencias fatales en la vida de
una persona, aún más en la adolescencia.
Los especialistas
aseguran que las causas de estos
trastornos son desconocidos, pero que existen factores sociales y
socioculturales importantes como la baja autoestima, problemas familiares,
inconformidad consigo misma. Estos elementos pueden desencadenar la anorexia o
la bulimia.
El anoréxico suele
ser una persona perfeccionista, obsesiva, dependiente y obediente. Normalmente sobresale
en sus estudios y suele tener baja autoestima.
Bulimia: Suele
afectar a jóvenes de más edad (alrededor de los 17 años) y se caracterizan
porque quienes la padecen, suelen ser conflictivos, impulsivos y poco
tolerantes a las presiones sociales, laborales y familiares.
Diagnóstico y evaluación
La anorexia y la
bulimia son desordenes difíciles de diagnosticar, debido a que el paciente
esconde o niega su condición de enfermo. Rara vez estos individuos buscarán
ayuda, pues estos piensan que la pérdida de peso en sí no es vista como un
problema y comer de forma compulsiva para luego provocarse el vómito es normal.
Los expertos de
la Fundación Manantiales explican que antes de que alguien inicie un
tratamiento, debe ser evaluado su estado físico y mental, la gravedad de su
trastorno, la eventual coexistencia de trastornos concurrentes, su voluntad
para cambiarlos, edad en que comenzó la enfermedad, su historial familiar, su
nivel de habilidades sociales, vocacionales y la complicación con perturbaciones
como la depresión. Según estos, el éxito de la terapia depende tanto del
paciente como del apoyo de sus familiares.
La Fundación
Manantiales recomienda que los padres deben ser menos exigentes y
sobreprotectores con sus hijos. Así de esta manera, la persona se sentirá más
libre y podrá forjar su propia identidad, aunque difiera en de las expectativas
de sus padres.
Tratamiento
El tratamiento ya
está, fuiste evaluada y diagnosticada con uno de estos dos trastornos o ambos.
Los especialistas harán de tus pensamientos un volcán a punto de erupción, pero
no te asustes, existe un tratamiento para su erradicación, aunque depende del
grado de avance del trastorno que según los psicólogos puede tardar mucho
tiempo. El tratamiento se focaliza en la estabilización del peso, el
restablecimiento psicológico y la prevención de recaídas. La duración del
proceso varía de acuerdo a cada paciente.
Signos de alarmas
Algunas de las señales
de alerta que los familiares y amigos deben observar de una persona son:
comienzan a comer solas, fuera de casa o evitar comer con sus familiares,
rechazan comer alimentos hipercalóricos o formas de preparación con grasas,
como fritos o salsas, visita con frecuencia el baño en especial tras las comidas,
prefiere alimentos light o busca chicles o caramelos sin azúcar, comienza a realizar
más ejercicios físicos, es especial a solas o a escondidas, entre otras.
Detente dos minutos para ver el vídeo. Te sorprenderás de la gravedad de esta enfermedad o trastorno alimenticio.
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Fuentes:

